Los expertos no son buenos consejeros

Una persona experta conoce exactamente cuales van a ser los siguientes pasos de esto que le cuentas, lo que dicen los protocolos, los nombres de cada uno de los agentes y su rol /responsabilidad en el asunto, lo que esta bien y lo que no, …

Dibujan líneas y no ven los matices que se quedan fuera. Colocan el patrón en la tela y comienzan a cortar.

Han estudiado tanto, conocen tanto la materia, que ya no pueden ver procesos como únicos ni diferentes. Han desplegado toda una jerga que les diferencia y lo que es más importante le da al “pause” del video, congela las imágenes, cosifica y nominaliza (en el sentido del que habla la PNL) historias sin prestar atención a lo que pudiera estar fuera del concepto.

Saben de estadística, han contrastado este tipo de situaciones suficientemente como para saber que sería muy extraño que el desenlace fuera diferente a lo que ellos conocen. Y te lo cuentan así, y se comprometen con su saber. Pronostican y por lo tanto ponen todo de su parte para que el futuro les de la razón.

Y además de alguna forma consiguen que solo puedas comprar el conjunto de creencias del experto, colocarte sus gafas y verlo todo como ellos. Al principio te chirría pero acabas viendo culpables en el terreno que ellos apuntan y reacciones que continuamente refuerzan esta perspectiva.

También consiguen que tu des los siguientes pasos para cumplir con su profecía. Los escenarios siguientes acaban siendo tu responsabilidad y de esta manera es imposible que escapemos de esta historia, a veces “loca”.

Por eso, a mi, cada vez me gustan más los expertos en incertidumbres…

Anuncios

14 Respuestas a “Los expertos no son buenos consejeros

  1. Mucho se argumenta que, en la línea de tu reflexión, el menos indicado es el profesional que conoce el puesto de trabajo de la persona con quien trabaja ya que, entre otras cosas, tiende a imponer el criterio fruto de su experiencia. Quizás sea cierto…pero para mí no es suficiente ya que, a mi modo de ver, el buen consejo proviene de lo capaz que sea la persona de hacer con su experiencia [en el caso de los expertos] o inexperiencia [en el caso de los inexpertos]. Personalmente creo que tener experiencia no te convierte en un buen consejero ya que “dar consejo” requiere de más capacidades entre las que se encontrarían aquellas relacionadas con el autoconocimiento y la capacidad de reconocer al otro como alguien distinto de sí mismo. De la misma manera que no tener experiencia tampoco va pareja a no tener prejuicios o a tener visión de conjunto y capacidad de enfocar una situación de una manera original y creativa. Conocemos quizás menos consejeros expertos de los que hablas en este post como consejeros inexpertos que aplican un mismo molde de respuesta o que desarrollan un actividad vacía de contenido ante la incapacidad de contener realmente el problema de otro. En lo que si coincido absolutamente es que, al final, a la hora de dar consejo, más que de experiencia o inexperiencia, de lo que se trata es de ser un “experto en dar consejo” atendiendo a la relatividad y a la alta inestabilidad de las cosas, como tú dices, “experto en incertidumbre”.

  2. Asier:
    Me ha encantado eso de buscar “expertos en incertidumbre”. Menuda competencia transversal, amigo: “resilience coaching”? 🙂
    Tienes razón en lo que dices. Un experto tiende a usar moldes, y eso es bueno y malo. Es bueno porque transfiere experiencia y es muy eficiente a la hora de perfilar posibles soluciones. No se puede negar que un buen experto puede ahorrarte muchos disgustos y dolores de cabeza. Es malo porque su diagnostico puede basarse en premisas que han cambiado con el tiempo, o que no coinciden con tu situación específica. De todos modos, cada vez me inclino más por soluciones mixtas. No prescindiría nunca de consultar a un buen experto, si lo tengo a mano, pero tampoco haría de su consejo el único input para mi decisión.
    Buen apunte, amigo!!

  3. Muy interesante el post y los comentarios.
    Desde mi punto de vista ser experto no es el problema, el problema es “creertelo”. Cuando uno piensa que su conocimiento supera al de los demás, cuando uno llega a considerar que tiene “las soluciones”, que no necesita escuchar más, que ya sabe todo lo que hay que saber, que sus consejos son necesariamente la guía a seguir. Ahí llega el problema.
    Desde este punto de partida me parece genial la idea de “experto en incertidumbre”, un tipo de experto que podría complementarse con el “experto en indagar”, “experto en escuchar”. “experto en colaborar a buscar otras miradas”,…. esos son los expertos que me interesan.

  4. Asier, no puedo negar que me encanta la última frase. Encima tengo tan fresca la sensación de decepción de la conferencia de Jonas Ridderstrale que la palabra experto me da alergia. Tal vez ese sea el problema, lo que el etiquetado populista entiende por “experto”. Yo creo que el conocimiento, que no los conocimientos, es lo que sirve para ser capaz de seguir aprendiendo y dar apoyo (consultoría) en esos temas en los que tú has avanzado más. Y aún así, es cierto que saber sobre algo no garantiza saber escuchar y aconsejar. Me gusta también lo de “colaborar en buscar otras miradas”.

    Interesantes reflexiones.

  5. A mi tampoco me gusta el calificativo de “experto”, ¿quién puede asegurar que es un experto cuando todos los días tenemos tanto nuevo que aprender? y si alguien lo consigue limitándose a una materia específica, ¿no perderá la visión del conjunto tan necesaria para aconsejar?, yo aconsejaría que nadie se deje aconsejar por una única opinión…, y que valore la posibilidad de buscar, compartir y aprender de las experiencias que han vivido otras personas en situaciones similares, obteniendo experiencia como aprendices 😉
    Un placer haber compartido reflexión, besarkada!

  6. asiergallastegi

    Y nunca me había pasado esto. Nunca había abandonado los comentarios de un post. Y lo siento, listados de tareas priorizando emergencias y descansos minimos. Después de pediros disculpas me lanzo a charlar un rato.

  7. asiergallastegi

    Enfocais el tema que propongo desde un lugar similar, algo habrá tenido que ver el post. Hay un relato de fondo que me ayuda a pensar sobre esto pero que no quiero compartir en sus matices últimos. Por haceros una idea en una situación real y dolorosa se contacta con la gente que más sabe sobre el tema, dan con profesores universitarios expertos y referencia y aplican la ortodoxia. Resultado mayor embrollo y construcción de una realidad todavía más “enfangada”.
    Ya sé que estas letras se entienden en el contexto de mi casa. Que escribo mucho sobre acompañar conociendo solo las estructuras y no tanto los contenidos. Sé que hago apología de la escucha y que pocas veces hablo del “consejo” como herramienta. Sepan ustedes (Siempre un honor leeros amigos @cumclavis, @arey, @sacanell, @enpalabras, @himikel ) que cada vez tengo más clara la función de la experiencia y las propuestas de “experto” en el acompañamiento. Cada vez me permito recomendar una u otra vía en los procesos personales u organizacionales.
    Siempre hay dos niveles. Me parece clave poder entrar al barro, conocerlo, proponer salidas posibles (coconstruir es un modelo más cercano a lo que realmente sucede), contar experiencias propias, traer a relación textos y otras maneras de afrontar la situación,… Siempre que este trabajo nos permita dar un paso, solo un paso, al lateral para percibir y devolver aspectos más sistémicos, más estructurales,…
    Y de todo esto estábamos hablando hace unas semanas. GRACIAS!

  8. Totalmente de acuerdo, Asier. Sintonía total: ¡¡entrar al barro!! Un abrazo

  9. Mi sensación:
    si tienes un “lio” organizativo de gestión pura y dura, tal vez si necesitas un buen “intelecto con patas”, un “experto” que te ayude, pero si lo que tienes es una buena idea, pero no sabes como ponerla en práctica, tal vez necesites un “virtuoso” …. para empezar a aprender música necesitas mucha técnica, pero para hacer música que llegue, necesitas un “guia” …. depende del momento y las circunstancias …. aunque a veces el “experto” y el “guia” pueden coincidir ….

  10. asiergallastegi

    Juana, ¡bienvenida!. Me conectas con algunas lecturas de estos días. Estoy leyendo ultimamente sobre cocina y ahora mismo en concreto sobre los aprendices en elBulli. Comentan que ser aprendiz en este restaurante, buque insignia de la creatividad y la innovación, es muy aburrido. ;D Ahora mismo acabo de disfrutar de otro documental sobre Eduardo Chillida (soy fan absoluto). Dice uno de sus hijos “los artistas se centran en una sola cosa que les importa y del resto no saben nada”. Intelectuales, virtuosos y guias. Pueden ser tres trajes importantes en esta aventura de acompañar. Tu frase -“para empezar a aprender música necesitas mucha técnica, pero para hacer música que llegue, necesitas un “guia” “- me lleva a un perfil casi de maestro.
    También en el libro que leo estos días escriben: “La cocina es una de las pocas profesiones que aun permite el discipulado. Fiel a sus raíces artesanales, tiene una larga tradición de aprendizaje: aprendes a cocinar viendo como se hace de un experto” Y hay algo de lo que dices que me lleva allí y me conecta con algunas experiencias dónde el modelado es una de las claves del proyecto. Ese otro traje ;D Gracias

  11. Quizás desde el marco de una consultoría artesana podríamos hablar de algo así como “facilitador situacional”. En efecto, puede que haya momentos en que el cliente necesite de nosotros propuestas concretas, inctrumentales. Cuando alguién te pide que le indiques la ubicación de una calle podríamos devolverle la pregunta y tratar, mediante preguntas poderosas, de acompañarle en el proceso de descubrir por sí mismo dónde está esa calle. Es una opción, pero quizás decirle “tres manzanas más allá a la derecha” podría resultarle más útil.
    Pero esta actitud “situacional”, según la situación tomo una senda u otra, puede hacerse desde una narrativa de experto o no. Una narrativa que cada uno se cuenta a sí mismo. El experto peligroso es, en mi opinión, el que se lo cree. Una creencia que le lleva a negar la capacidad del cliente, de la persona acompañada, para decidir por si mismo si lo que el “experto” le plantea le ayuda o no. Y puede que se equivoque al considerar que lo que le plantea no le ayuda, pero esa es la libertad que ha de respetar quién renuncia a jugar el papel de experto.
    Esto no significa que como facilitador no tenga mi hipótesis y mi particular forma de entender el proceso más adecuado para afrontar una situación. Pero hacerlo desde el lugar del “no experto” supone plantearlo como una opción a trabajar, no cómo La Solución a aplicar.

  12. Estupenda esta dominguera revolución conversacional. Es bueno a veces alejarse un poco del barro para pararse en los conceptos y pulirlos. Me gusta lo que comenta Juana y me parece importante el apunte de Manel: “a la hora de dar consejo, más que de experiencia o inexperiencia, de lo que se trata es de ser un “experto en dar consejo”. No imagino yo a Einstein como profe de ESO

  13. Pingback: Ponga un(a) consultor(a) en su vida | EnPalabras